¿Los muertos gustan más? (+) Bienvenido al club, Canserbero

Spanish Caravan de The Doors entretiene mis oídos por cuarta vez. En la voz de Morrison observo el color de la melodía que con tanta pasión canta. El rey de los lagartos maneja los rayos de la tormenta. La montaña de sentimientos en sus demás canciones tenían una razón: cuestionar y desafiar la realidad de las cosas.

Es curioso que haya muerto o que los medios de comunicación tradicionales siempre recuerden lo malo de él. Y con eso se enriquecen mucho más. Donde hay talento hay un francotirador.

La muerte es un producto. Puede ser por una cobarde y curiosa sed de catarsis o una pequeña dosis de veneno para contaminar la presunta felicidad que impera diariamente. El cine, la pintura, teatro y otras expresiones artísticas, tampoco escapan de la mira. Los artistas que cuestionan son artistas que mueren.

Ellos en vida cautivaron corazones por la fuerte conexión llámenla idealista o materialista. La actitud sensual y estética, artísticamente hablando, le dice a la masa lo que puede o no ser, o querer o no querer ser. Independientemente de cuál haya sido la manera hubo un sentimiento que sirvió de denominador común: amor.

Es evidente que las industrias lo utilizan para formar imperios y nosotros abrimos los brazos para recibirlos. Los ídolos ya han sido ofrecidos vivos. Pero algo falta… matarlos porque no podemos ni queremos tener una muerte. Incluso hay morbo por ello. Es una verdad paradójica.

Crean historias hasta convertirlas en mitos. Lo cliché suele enamorar. Los artistas gustan más cuando están muertos. Los medios de comunicación tienen una gran capacidad de estimular ese agrado. Transcurre cierto tiempo y son olvidados hasta que aparece uno nuevo que absorber y se ingenian un nuevo plan comercial: asesinarlo. Ese dulce del chicle nunca acabará precisamente porque la muerte no es algo que tenemos hasta el momento de morir y no poder saber cómo es.

Bienvenido al club, Canserbero

Tengo prejuicio hacia el Hip Hop y por eso nunca me interesé por su música. Pensaba que Canserbero era el típico hombre con cadenas de oro en el cuello y que cantaba jergas malandrosas. Pero nada que ver. Su música es poesía. Poesía muerta. En una entrevista que le hicieron en México él mismo decía que era sentimental. Lo suscribo: su música es sentimental.

Luego de morir los medios bombardearon la noticia: Canserbero mató a su amigo y se suicidó. Muchas personas criticaron a quienes lamentaron su muerte e ignoraron la de su amigo. Si fue asesino o no, se determinará después. Ambas muertes se lamentan.

Entonces, ¿escuchamos su música gracias a la cobarde sed de muerte? Las reproducciones en Youtube aumentan y mientras no se aclare la situación, como muchas en nuestro país, no cesarán. Los medios han hecho de las suyas una vez más. Canserbero se unió al club de los poetas muertos.