Medios de comunicación al servicio del Capital y Estado

Los medios de comunicación, como cualquier fuente de producción, son controlados por el Estado y la empresa privada. Cada uno como muro de contención salvaguarda sus intereses políticos, económicos, culturales y social. Sí, social porque es solo una clase la que se adueña de ellos. La burguesía y los funcionarios públicos son las garrapatas que se aferran con sus diminutos colmillos hacia la gorda y magnifica vaca. Los llamados mass media son una de sus otras posesiones.

En una nota de Desinformémonos.org aparece que en Baltimore, Estados Unidos, los medios independientes se ven amenazados ante las grandes corporaciones periodísticas. El 20 de febrero de 2014, el diario masivo de la ciudad, The Baltimore Sun, compró el semanario alternativo e independiente de gran circulación, City Paper, único en su especie al menos en la urbe baltimoriana.

Sería curioso que un medio al servicio del Estado y Capital practicara la autocrítica . El día que Zurda Konducta, programa de VTV (Venezolana de Televisión), canal del Estado venezolano, se coma vivo a altos mandos como Diosdado Cabello o el mismo Nicolás Maduro, y que en Venevisión (privado) se cree un discurso subversivo contra la Polar o Movistar,las ratas hablarán. Pero no. Nunca pasará porque ellos mandan.

¿Cuántos medios de comunicación son independientes del Capital y Estado? ¿Cuáles tienen mayores campos de públicos que abren sus bocas para tragar basura televisiva, radial y textual?. La independencia no tiene palabra alguna. La silencian o peor: la aniquilan a través de la universidad y sociedad. Esta última es la peor arma de todas porque está contaminada y diseminada de dominación latente.

El periodismo no escapa de esa estructura. Solo anclas estrellas de televisión o locutores que publicitan hasta 15 productos-servicios y en el corto tiempo restante dedican saliva a un contenido que no estimula el sentido crítico de las cosas, pueden ser “poderosos” en cuanto a “credibilidad” periodística y a status económico. Ellos son quienes creen ser parte de la clase pudiente cuando realmente trabajan para un patrón. No son realmente libres. Es por eso que la voz comunicacional del Capital y Estado es tan fuerte y coercitiva culturalmente. ¿Qué debemos hacer o ser los periodistas que creemos en una filosofía diferente? Trabajar para uno de ellos o ambos.

Los medios de producción de esta materia hay que herirlos superficialmente. Combatirlos desde una trinchera cuyo público sea sumamente minoritario y su inherencia en la masa sea totalmente dudosa, es otra manera de actuar en contra de ellos. Quienes sí forman parte de la mayoría son los moldeables, los amasados en figuras de estrellas televisivas del periodismo y el arte.

Puede leerse idealista. Sí…. Realmente sí. Pero la forma de materializar la filosofía es andar por ambos caminos para conocer los patrones que tanto rechazamos. A través de artículos, documentales, reportajes, entrevistas, crónicas, es decir, géneros periodísticos que son utilizados por ellos, se les puede enfrentar culturalmente y proyectar de una forma humana, profunda desde las ciencias sociales y culturales, nuestras voces al unísono de la libertad.

Cuando digo nuestras me refiero a los que acostumbran ser cabizbajos ante injusticias. A quienes por la alienación e ignorancia rechazan a “los nadie”, como simboliza la pobreza, Eduardo Galeano. Todos víctimas de las manos del poder. Izquierda y derecha los ahorca. Mejor dicho… nos ahorcan.